Una pequeña canción que escuchaba en estos días, que habla de lo que el Señor es para nosotros, quise compartirlo con ustedes hermanos.
"Altísimo Señor, que bueno es cantarte
Altísimo Señor, cantar himnos en tu honor
por la mañana anunciar tu misericordia
y por la noche tu gran amor y fidelidad
¡Oh, altísimo Señor !
tu me has hecho feliz". (Hector Pinilla)
domingo 12 de julio de 2009
domingo 21 de junio de 2009
Dios mio te glorificaré
Oh, Dios te glorificaré porque me has exaltado,
no permitiste que mis enemigos se alegraran de mi.
Señor Dios mio a ti clame y me sanaste,
Oh, Señor hicistes subir mi alma del seol,
me diste vida para que no descendiese a la sepultura.
Señor eres mi roca y mi fortaleza,
tu eres mi libertador.
Dios mio, fortaleza mia, en ti confiaré,
mi escudo y el fuerte de mi salvacion,
mi alto refugio.
Salvador mio, de violencia me librastes.
En mi angustia invoque al Señor y clame a mi Dios,
Él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llego a sus oidos.
Me sanaste, me libraste
con tu amor inagotable.
vendaste mis heridas, cubriste mi dolor
y ahora sano soy.
Me sanastes, me liberaste,
me diste vida con tu mano me tocastes.
Y ahora libre soy, libre soy.
Oh Señor, libre para adorarte,
tu me has liberado, me has sanado
me has perdonado
y quebrastes toda maldicion de mi vida.
Oh Señor y ahora canto a ti
canto de tu amor, tu amor señor
tu ingotable amor.
no permitiste que mis enemigos se alegraran de mi.
Señor Dios mio a ti clame y me sanaste,
Oh, Señor hicistes subir mi alma del seol,
me diste vida para que no descendiese a la sepultura.
Señor eres mi roca y mi fortaleza,
tu eres mi libertador.
Dios mio, fortaleza mia, en ti confiaré,
mi escudo y el fuerte de mi salvacion,
mi alto refugio.
Salvador mio, de violencia me librastes.
En mi angustia invoque al Señor y clame a mi Dios,
Él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llego a sus oidos.
Me sanaste, me libraste
con tu amor inagotable.
vendaste mis heridas, cubriste mi dolor
y ahora sano soy.
Me sanastes, me liberaste,
me diste vida con tu mano me tocastes.
Y ahora libre soy, libre soy.
Oh Señor, libre para adorarte,
tu me has liberado, me has sanado
me has perdonado
y quebrastes toda maldicion de mi vida.
Oh Señor y ahora canto a ti
canto de tu amor, tu amor señor
tu ingotable amor.
domingo 30 de noviembre de 2008
Exhortación a la obediencia
Este pasaje biblico es especial en esta semana para mi porque es lo que voy a decirle a una persona bien especial, mi hermanita Emilia, que va pasar otros largos 6 años mas de su vida lejos de nuestra querida familia. No unico que le puedo recordar es esto que van a leer y seguramente ella tambien va tener la oportunidad de leerlo:
Hijo mío, no te olvides de mi ley,
Y tu corazón guarde mis madamientos;
Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;
Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres.
Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.
Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;
Y serán llenos tus graneros con abundancia,
Y tus lagares rebosarán de mosto.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,
Ni te fatigues de su corrección;
Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere.
Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,
Y que obtiene la inteligencia;
Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus frutos más que el oro fino.
Más preciosa es que las piedras preciosas;
Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.
Largura de días está en su mano derecha;
En su izquierda, riquezas y honra.
Sus caminos son caminos deleitosos,
Y todas sus veredas paz.
Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,
Y bienaventurados son los que la retienen.
Jehová con sabiduría fundó la tierra;
Afirmó los cielos con inteligencia.
Con su ciencia los abismos fueron divididos,
Y destilan rocío los cielos.
Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la ley y el consejo,
Y serán vida a tu alma,
Y gracia a tu cuello.
Entonces andarás por tu camino confiadamente,
Y tu pie no tropezará.
Cuando te acuestes, no tendrás temor,
Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.
No tendrás temor de pavor repentino,
Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,
Porque Jehová será tu confianza,
Y él preservará tu pie de quedar preso.
No te niegues a hacer el bien a quien es debido,
Cuando tuvieres poder para hacerlo.
No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,
Y mañana te daré,
Cuando tienes contigo qué darle.
No intentes mal contra tu prójimo
Que habita confiado junto a ti.
No tengas pleito con nadie sin razón,
Si no te han hecho agravio.
No envidies al hombre injusto,
Ni escojas ninguno de sus caminos.
Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.
La maldición de Jehová está en la casa del impío,
Pero bendecirá la morada de los justos.
Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores,
Y a los humildes dará gracia. Los sabios heredarán honra,
Mas los necios llevarán ignominia.
jueves 13 de noviembre de 2008
Hermanos, quisiera compartirles esta pequeña oración. Saludos a todos, el domingo los veo.
Señor mío:
Ayudame a confiar en tí,
Ayudame a guardar tu palabra,
Ayudame a servirte,
Ayudame a no hacer daño a otros,
Ayudame a seguir el camino trazado por tu hijo Jesucristo.
Ayudame a ser testimonio para otros,
Ayudame a hablar de tí,
Identificarme contigo,
Ayudame a mostrar al mundo tu verdad.
Haz mis pasos Señor mas fuertes,
Enseñame tus estatutos,
Ayudame a cumplirlas.
Muestrame tus sendas Señor,
Hazme vivir bajo tu voluntad.
Señor mio, que nadie ni nada ocupe tu lugar en mi vida.
Sé tu el centro, la piedra angular, la roca fuerte,
de mi vida diaria.
Ayudame Señor mio
Santiago 5:13-16.
¿Está alguno entre vosotros afligido?
Haga oración. ¿Está alguno alegre?
Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,
ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará;
y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
Confesaos vuestras ofensas unos a otros,
y orad unos por otros, para que seáis sanados.
La oración eficaz del justo puede mucho.
Señor mío:
Ayudame a confiar en tí,
Ayudame a guardar tu palabra,
Ayudame a servirte,
Ayudame a no hacer daño a otros,
Ayudame a seguir el camino trazado por tu hijo Jesucristo.
Ayudame a ser testimonio para otros,
Ayudame a hablar de tí,
Identificarme contigo,
Ayudame a mostrar al mundo tu verdad.
Haz mis pasos Señor mas fuertes,
Enseñame tus estatutos,
Ayudame a cumplirlas.
Muestrame tus sendas Señor,
Hazme vivir bajo tu voluntad.
Señor mio, que nadie ni nada ocupe tu lugar en mi vida.
Sé tu el centro, la piedra angular, la roca fuerte,
de mi vida diaria.
Ayudame Señor mio
Santiago 5:13-16.
¿Está alguno entre vosotros afligido?
Haga oración. ¿Está alguno alegre?
Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,
ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará;
y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
Confesaos vuestras ofensas unos a otros,
y orad unos por otros, para que seáis sanados.
La oración eficaz del justo puede mucho.
lunes 3 de noviembre de 2008
Bueno, hace buen tiempo que no escribo en el blog. A veces por falta de tiempo y también por el descuido, pero esta vez quisiera compartirles este canto del rey David, despues de ser librado de sus enemigos y probablemente despues de haber pagado las consecuencias de su pecado.
Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.
Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
Y me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.
Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.
Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oír de mí, me obedecerán.
Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.
Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.
Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
Y me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.
Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.
Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oír de mí, me obedecerán.
Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.
martes 19 de agosto de 2008
Versículo recomendado
viernes 25 de julio de 2008
Orando por Integridad
Padre Celestial, sólo Tu eres grande.
La victoria, el poder, la gloria, y majestad están sólo en Ti,
Tú has hecho todo,así que todas las cosas te pertenecen,
todo lo que te podamos dar siempre te ha pertenecido,
No podemos responderte.
Nos acordamos que la vida es corta,
Así que ayúdanos a hacer que los años cuenten para Ti.
¡HAZNOS PERSONAS DE INTEGRIDAD!
¡HAZNOS PERSONAS DE INTEGRIDAD!
Haciendo lo que Tu nos has enseñado que es lo correcto,
Que siempre actuemos con motivos puros.
Y, Padre Amado, dales a mis hijos espirituales,
mi sobrino, mis alumnos, mis hermanos en Cristo,
amigos y familia que aun no te conocen;
el deseo de obedecerte.
Que su amor por Ti nunca muera,
o empiecen a tenerlo,
Mantenlos leales a Ti, y los que no te conocen,
te reciban en su vida.
Oro para que siempre sigan a Tu servicio o empiecen a hacerlo,
dándote la alabanza, la gloria y la honra por todo logro que alcancen.
¡AMÉN Y AMÉN!
Enviado por Maria.
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